5 cosas que odio de Perú

Antes de empezar, apelo a su sinceridad: Por mucho que le guste a uno su país, hay cosas que odiamos de él, ¿sí o no? Pues en mi caso, después de estar algunos años fuera, he pasado por momentos de nostalgia en diversas ocasiones pero hay otras en las que de solo de recordar ciertas costumbres, se me quitan las ganas ese mismo rato de querer estar en mi país. Para mí, las 5 costumbres feas que hay en Perú son estas:

1.- Cuando llegan los carnavales

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Creative Commons / Open ClipArt Library / Gerald_G

Febrero será un mes en el que NUNCA me verán por Perú. Al menos por voluntad propia. Odio los carnavales como Garfield los lunes. Es que en Perú, a diferencia de en otros lugares, los carnavales no son solo una fiesta de disfraces y que solo dura unos días sino una especie de licencia para que todos los abusones le falten el respeto a los demás, especialmente a las chicas. Desde el 1 hasta el 28 o 29 de mes. Peor en domingos.

A medida que caminas por las calles, te lanzan globos con agua de manera tal que no solo logran mojarte sino también hacerte doler.

Puedes recibir los globazos de dos metros de distancia así como de un décimo piso. También pueden ser baldazos de agua limpia, sucia o con tintes. O talco en los ojos. Depende de por dónde pase el bus que hayas cogido. A todo eso le sigue una risa burlona del que logró mojarte.

Desde que tenía unos 10 años, contaba contaba con miedo en enero los días que faltaban para febrero y en febrero con esperanza los que faltaban para marzo. Sí, desde ya odiaba febrero, los carnavales y los globazos de agua. También soñaba con que llegando a la adultez por fin podría salir a la calle sin que ningún adulto me tuviera que acompañar, pero no. Hasta los 28 años que viví allí, febrero fue mi Grinch.

2.- Cuando “juega Perú”

collage futbol peruano

Aunque de esto no me libro porque el Facebook me hace partícipe de esta “fiesta nacional” cada vez que la selección peruana de fútbol (mucho nombre para poca cosa) juega alguno de esos campeonatos de los que nunca pasa las preliminares. O si alguna vez las ha pasado, nunca me he enterado (o no me ha interesado enterarme, lo confieso). Pero mis compatriotas no pierden nunca la fe y se emocionan como si fuera un partido del Barça contra el Madrid. Lo noto en el Facebook: un post cada minuto. Eso multiplicado por unos 10 que hacen lo mismo, ya se imaginarán lo aburrido que es mi muro esos 90 minutos. Sin contar las horas previas de euforia y las posteriores de lamentos. Si el partido es contra Chile, la cosa es mucho peor. Simplemente, cierro el Facebook. La parte buena de todo eso es que como la selección peruana de fútbol es mala, los días de patriotismo eufórico-deportivo duran poco tiempo.

3.- Cuando se me antoja ponerme una minifalda

minifalda

¡Es verdad! Mientras viví en Lima, si alguna vez tuve alguna minifalda, seguro que jamás me la puse para salir más allá de dos cuadras de mi casa.

La minifalda la he llegado a usar con total tranquilidad recién cuando viví en Barcelona. Por más que las combines con blusas strapless o lo que sea, nadie te silbará, te lanzará “besos” ni mucho menos te dirán cosas ofensivas. Tampoco se te quedarán mirándote con indiscreción. A lo sumo -y esto es en contadas ocasiones- alguien te dirá algún piropo que generalmente será eso: un PIROPO, que, según la RAE, es un “dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer”.

Pero, como digo, eso pasa muy rara vez. Para mí fue una novedad cuando me di cuenta de que incluso vestida así podía viajar en buses o en el metro en horas punta y nunca nadie se atrevía a meterme la mano. Felizmente veo que últimamente en Perú se ha iniciado una campaña contra ese tipo de acoso sexual que practican algunos (muchos) hombres en Latinoamérica. A propósito de esto, aquí comparto un video sobre el acoso sexual callejero en Argentina. Está buena la campaña.

4.- Cuando dicen “carajo” después de “¡Que viva el Perú!”

¡Que viva el Perú! ¿Carajo?

Esto suele pasar cuando hay fútbol y juega la selección, cuando es 28 de Julio (que es el día nacional de Perú) o cuando llega el 31 de octubre y se celebra el Día de la Canción Criolla (una de los tipos de música peruana).

No sé cuándo ni por qué se puso de moda esto pero cada vez que a alguien le da un hipo patriótico, suelta la frasecita esta de !Que viva el Perú, CARAJO!” con voz afónico-aguda y estirando la palabra “carajo” hasta el infinito. Definitivamente, la odio. Odio que la digan porque me parece vulgar y odio escucharla porque me toca los nervios y ese rato preferiría tener pasaporte marciano, grrrrrrrrrrr.

5.- Cuando te tiñen el dedo en una votación

dedo tinta

Tarde me he enterado de que tener que meter tu dedo a un pote de tinta indeleble ya no será más parte del proceso de votación en Perú. Cuando pensé en escribir este post, había tomado en cuenta esto como una de las 5 cosas que odio de Perú. Las elecciones de 2011 fueron las últimas así que adiós al dedo manchado, que todavía se aplica en algunos países centroamericanos y del medio oriente.

Era horroroso. Para mí, que me sudan las manos, era de lo peor porque además la tinta no solo se quedaba en mi dedo sino que se disolvía de a pocos e iba tiñendo de morado mi otra mano, mi cara, la billetera, los papeles, mi ropa, etc., etc. Pero descubrí que si antes de ir a votar me pintaba todo el dedo con brillo de uñas transparente, la tinta luego me la podía sacar rápido con un poco de quita esmalte.

Bueno, me alegra que esto ya no sea necesario en Perú. Una cosa menos en mi lista negra personal.

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Texto actualizado en febrero de 2014

Como prueba de que uno nunca debe decir “nunca”, escribo esto desde Perú, desde Perú en pleno febrero. Hubo cambios imprevistos en mi calendario anual y la visita que pensaba hacer a mi familia hacía meses la he tenido que hacer recién ahora. He venido un poco temerosa del “carnaval” de globos de agua en la cara, y ya me imaginaba tener que pasar el mes encerrada en la casa para evitarlo, pero me he dado con la grata sorpresa de que ¡ya no te mojan en las calles! ¡Ese carnaval salvaje que yo conocía se acabó!  Ahora se puede caminar libremente sin miedos. Esto y lo de la tinta en el dedo son dos cosas a retirar de esta lista 🙂

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28 comentarios en “5 cosas que odio de Perú

  1. Sé que estoy escribiendo esto un poco tarde (este Post es del 2012 y recién lo encontré este año) pero de verdad que me sentí muy identificada con lo que has logrado manifestar en esta publicación.

    Yo amo a mi país Perú, y uno de mis sueños más grandes es poder meterme a las Fuerzas Armadas y dar mi vida por este. Pero también odio un montón de cosas que son característicos de este y me hacen querer reconsiderar sobre mi decisión de estar dispuesta a morir por la gente de mi país.

    Una de las cosas que más detesto de Perú (por no decir la que más detesto) es su gente. Soy todavía una estudiante de secundaria, y mis padres (quienes se parten el lomo para poder darme una vida digna y una educación decente) no pueden viajar mucho, pero los lugares que yo conozco de mi país son Lima, Tarapoto, Yurimaguas, Puno y Ica; pero aún así odio con tanta pasión los incontables defectos que tiene mi país por lo poco que pude ver. Si tuviera que ordenar estas regiones desde la más agradable hasta la más desagradable por su gente (y con eso todo en general) la lista iría así: Yurimaguas (siendo el más agradable), Tarapoto, Ica, Puno y Lima (el más desagradable). No es secreto que el Perú ha tenido un gran declive social, la marginalidad es algo que es pan de cada día en Lima, la indiferencia y mediocridad del peruano (o siendo más específicos, del Limeño) me causa repugnancia, y el patriotismo “ciego” (ejemplo: molestándote a niveles impresionantes cuando alguien dice una verdad no tan oportuna del país) no es nada de que estar sorprendidos aquí en Lima.

    Soy Limeña y agradezco haber nacido de una familia de clase media alta en el corazón financiero del país, pero Lima probablemente es uno de los lugares más desagradables que he visto en cuanto a su gente. Todo el mundo se queja que todo esta mal, pero nadie hace nada para corregirlo y se convierte en sordo cuando un extranjero señala estos mismos errores¨; todos se dejan llevar por discursitos populistas por partidos políticos que se han demostrado corruptos a través de su historia; todos se dejan robar por sus gobernantes en plan de “roba, pero hace”; todo está sucio y desorganizado, el Limeño promedio se queja de esto ¨pero a en otro momento esta orinando en la vereda o en una propiedad ajena además de dejar su desmonte en dichos sitios, también cabe recalcar que estas personas probablemente son los que dejan su casa con paredes descubiertas de ladrillos y sin techo para evitar impuestos; el Limeño se queja de las leyes y exige un cambio, pero no se molesta en ver lo que esta mal, solo se limita a decir “la corrupción es mala y la educación es mala” y no se atreve a profundizar el porque estas dos cosas que han convertido en los principales flagelos de la sociedad peruana; ellos también quieren un cambio social y quieren que los jóvenes dejen de ser NEETs indisciplinados, pero luego se indignan cuando alguien sugiere el regreso del servicio militar obligatorio porque “No no no, ¿Mi hijo? ¿Yendo a un lugar donde le enseñarán respeto a la patria, disciplina e independencia para evitar que se convierta en un delincuente? ¡¿Cómo se les ocurre?!”; Soy agnóstica y yo creo firmemente que el estado debería estar separado de la iglesia, pero viendo la decadencia social en el Perú de verdad me hace desear que las clases de religión con monjas sean una obligación para cada institución educativa y también me hace desear que los militares vuelvan a intervenir en los salones para corregir a esos alumnos que no presentan honestidad, humildad, respeto, etc; y también me desagrada como cada vez más se le da poco valor al conocimiento teórico en las escuelas, de verdad que odio como ya no se le da tanta importancia hacernos aprender fórmulas, teoremas, fechas, nombres, lugares, entre otros, yo he creído firmemente que una buena educación nace de un balance entre lo práctico y lo teórico de tal manera que se logre una alta exigencia a los alumnos que los obligue a ser innovadores y buscar una manera de buscar una solución con los conocimientos teóricos que tuvo que haber comprendido además de conocer aspectos importantes de la historia nacional e universal; y por último pero no menos importante, el derrotismo y pesimismo peruano, muchos peruanos se rinden antes de haber empezado con algo y no sirve de mucha ayuda que muchos peruanos mediocres les metan miedo para mermar esas ganas de emprender en aras de “ayudar” a su hermano, el optimismo que tenemos antes de un partido no se hace presente en asuntos verdaderamente importantes que definirían a largo plazo lo que tu eres y lo que has logrado en esta vida, el peruano es conformista porque no cree que puede hacer un cambio y este sentimiento es alimentado por sus compatriotas que solo lo buscan (discúlpame la palabra…) joder y hacerlo fracasar, el peruano cuando logra alcanzar una meta no busca ir más allá, se duerme en sus laureles.

    En muchos foros de parte de extranjeros y peruanos y en la vida real, de parte de amigos y maestros he escuchado que el Perú necesita una revolución social, incluso he escuchado que el Perú necesita de una dictadura. Y estoy de acuerdo, yo junto con muchos compatriotas hemos concluido que el Perú probablemente necesita pasar por tiempos difíciles para que recién la población madure y aprenda a no ser tan ignorante y tóxica como lo es ahora. Me duele admitirlo, pero en mis ojos el Perú necesita ser re-planteado en casi todo, en el nivel político, social, económico, educativo, cultural, infraestructural, etc.

    Sé que esta respuesta ha sido larga, y probablemente no la leas, pero de verdad que últimamente me siento tan impotente al ver que por ahora no puedo hacer nada para arreglar mi patria ahora; que lo que puedo hacer ahora son cosas mínimas que ayudarían solo a una diminuta minoría de la población; también me causa impotencia al ver que casi ningún peruano fuera de mi círculo de “pitucos” sepa como arreglar ciertos problemas con los cuales lidia el país; incluso yo recuerdo que en un examen de ciudadanía había escrito un ensayo donde exponía sobre que medidas podría tomar el estado peruano para solucionar sus problemas de corrupción y desempleo, recuerdo haber rastreado las causas y los efectos de estos eventos, además de entrelazarlos entre sí con tal de buscar soluciones que podrían matar a dos pájaros de un tiro, y las consecuencias que podrían derivar de las medidas que yo había propuesto, basándome en mis conocimientos previos sobre estas medidas tomadas en otros países que han demostrado una gran mejoría en estos últimos años (obviamente que adaptadas a las necesidades peruanas), también tomando en cuenta todos los libros y artículos que he leído de economía, mercados y propiedades (me fascina la economía, y mi primera meta de aquí en adelante es poder crear mi negocio).

    De verdad que tu artículo me ha hecho recordar mucho. De verdad que al leer esto y los comentarios me han dado aún más ganas de querer estudiar ciencias políticas tan pronto termine mi carrera universitaria y el servicio militar. Veo que poco a poco mi país está mejorando pero igualmente me gustaría dar mi granito de arena para poder acelerar un poco este proceso.

    Buen artículo, sigue así 😉

    Saludos desde Lima. Y lo siento si soné muy agresiva o pedante.

    También me disculpo de algunas faltas ortográficas que pude haber cometido.

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